La llamaron Lana porque en invierno era suave como un jersey. Pero en verano, Lana se vuelve una niña salvaje, protestona e incontrolable. Pero este verano, de vacaciones en la playa, Lana encuentra un castillo
en la arena y, aunque preferiría el frío y la nieve, de pronto se ve envuelta en una aventura muy especial
con el mar y las olas.